Había una vez una bruja…

Un musical infantil con perspectiva de género de Vanesa German Rieber y Sebastián Kirszner

Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Había una vez una princesa llamada Bella, que no quería ser princesa…
Ella conoce a una bruja, Rosa, a la que tampoco le cierra su historia de «la bruja malvada».
Un encuentro en el pantano, una huella que despierta una verdad.
Mientras tanto Barbie, la niñera de Bella, tratará de que siga el «manual de instrucciones para la princesa», y no se desvíe del camino.

Ficha técnica
Libro: Vanesa German Rieber y Sebastián Kirszner
Actrices: Evelina Bubillo, Maqui Figueroa, Claudia Rocha
Música original: Sebastián Aldea
Puesta coreográfica y entrenamiento corporal: Fabiana Maler
Director musical: Sebastián Aldea
Dirección general: Sebastián Kirszner
Letras de canciones: Vanesa German Rieber, Sebastián Aldea, Sebastián Kirszner
Producción musical: Matías Giraldo
Coach vocal: Claudia Rocha
Escenografía: Lola Gullo
Vestuario: Eva Guzman
Diseño gráfico e ilustraciones: Daniela Potente
Diseño de luces: Lucrecia Peralta
Community manager: Sol Cedron
Prensa: Duche & Zárate
Asistencia de dirección: Jimena Morrone

Funciones: Sábados a las 17 horas
Reservas: Alternativateatral o www.lapausateatral.com.ar
Localidades: General $300.-
Abuelxs $250.- / Hermanxs menores de 3: S/C
(La Pausa) Teatral – Av. Corrientes 4521

Sebastián Kirszner- Director y coautor del libro
Su primer espectáculo fue en el 2008, «El Mate» (Teatro La Comedia). La obra contó con música original de Carlos Gianni. «El Mate» fue nominado a los premios ACE 2008 en la terna «Mejor Infantil» y fue ganadora del Premio ATINA a la Música Original del mismo año.

Estrenó como dramaturgo «La Estación Intermedia» (2009); «Oíd Mortales, el agua sagrado» (2009), para el festival de Dramaturgia Emergente; «La Beca» (2010) fue el primer espectáculo que además dirigió; «El Casting» (2011) salió publicada en la antología de textos de Elsa Drucaroff: «Narrativas Emergentes Interzona», y fue publicado en el exterior para la editorial Theatralize de Alemania, traducida por Katherina Moring. «Las Memorias de Blanch» (2012), fue publicada en «OFF! novísima dramaturgia Argentina», compilación de Ricardo Dubatti.

Además dirigió «Azulejos Amarillos», de Ricardo Dubatti (2013).

También llevó a la cartelera «Rats, casi un musical»(2014). «Rats, casi un musical», con la cual participó del II Festival de Novísima Dramaturgia y ganó el premio Florencio Sanchez en la terna «mejor musical argentino». Estrenó «El Ciclo Mendelbaum (100% musical)» (2015), y se llevó 9 premios Teatro del Mundo (entre ellos Dirección y Dramaturgia), y ganó el premio Florencio Sanchez (mejor musical argentino). También estrenó «La shikse» (2016) (Premio Teatro del mundo dramaturgia, actriz y fotografía), y «La mishiguene de la carpa 4» (2018). Recientemente estrenó «Goy, el musical» (2018) y «Churros Rellenos» para Microteatro.

Dirige (La Pausa) Teatral
Reciente papá de Emilia, en proceso de deconstrucción.
Vanesa German Rieber- Coautora del libro

Se formó como psicóloga en la Universidad de Buenos Aires. Recibida en el 2011, empezó a especializarse en clínica para niños y adolescentes en distintos centros de salud mental tanto en el ámbito público como privado.

Cursó estudios de postgrado en el Centro de Salud Mental Nro. 3 Arturo Ameghino, en Centro Dos, y en Hospital de Clínicas

Ha formado parte del equipo infanto-juvenil del Centro de Salud Mental Sesam.

Actualmente forma parte del equipo de salud mental de DOSUBA.

Reciente mamá de Emilia, y feminista.

Sebastián Aldea- Autor de la música

Autor musical, intérprete, productor artístico y gestor cultural chileno.

En 2016 estrena el musical El Ciclo Mendelbaum, obra con la cual ganó Música original, dirección musical y letras de canciones en los premios Teatro del Mundo (UBA) y Mejor Musical Argentino en los premios Florencio Sánchez (Casa del Teatro). Luego estrenó La shikse y Goy, el musical en (La Pausa) Teatral, y escribió dos musicales para las ediciones 2015 y 2017 de la Bienal de Arte Joven.

Desde el 2017 trabaja en educación no formal dentro del programa de arte, ciencia y tecnología Infinito por Descubrir de EDUCAR, gestionando políticas públicas para que niños, niñas y adolescentes desarrollen habilidades socioemocionales, conocimientos y proyectos a través de la innovación pedagógica.

Reciente tío de Emilia, en rebelión al mandato masculino.

Palabras de les autores del libro
«Había una vez una bruja» es una deconstrucción de tres personajes icónicos del mundo infantil: la princesa, la bruja y la Barbie… personajes que han marcado nuestras infancias.

Cuántos cuentos y películas hemos conocido en donde las princesas esperan (pasivamente) ser «rescatadas», «conquistadas», por el apuesto príncipe azul, «el candidato ideal». Ellas, siempre sumisas, inocentes, «buenas», débiles, dependientes del hombre.

En relación a las «brujas» que nos han vendido en estos cuentos, eran personajes bien malvados, horribles… viejas hechiceras, «come-niños»… La historia ha sido injusta con ellas ya que fueron personajes mucho más interesantes: mujeres libres e independientes, activas en la comunidad, que sabían de medicina, que tenían tierras, que conocían del cuerpo humano…

Por otro lado La Barbie (la legendaria muñeca) representa a la belleza hegemónica, a la cual todas las mujeres deben aspirar, y siempre imposible de alcanzar.

En «Había una vez una bruja», nos proponemos poner la lupa sobre estos tres personajes.

Sobre la música…
La crisis de la identidad es también una crisis del lenguaje. La lucha feminista es sobre todo una lucha por la equidad y la libertad.

En ese sentido, el hip-hop asoma como el motor musical que mejor puede representar las motivaciones de esta obra y sus personajes. Porque es actual, transcultural y consciente. Porque explora el cuerpo desde el sonido, el baile y la imagen. Porque no subestima. Porque es canción protesta que interpela y construye comunidad. Y además es expresiva, lírica y con un gran poder de inventiva.

El hip-hop y sus subgéneros darán el vuelo y equilibrio poético necesario para entramar formas musicales simples y complejas, llevando el lenguaje -en su sentido más amplio- al límite. ¿Cómo? Con juego, teatralidad y dramaturgia musical.

Esto es hip-hop medieval.