Ciclismo femenino

Varias ciclistas decidieron recoger los premios de espaldas debido a la desigualdad que vivieron durante la carrera. Ocurrió en España en la Copa de Andalucía de Dos Hermanas en dónde incluso tuvieron que aguantar los abucheos de varios presentes por su decisión.

Andalucia, España.
Pese a que cada día se trabaja para acabar con ella, la discriminación sigue muy presente en el deporte femenino. Un ejemplo sería un nuevo caso ocurrido durante la disputa de la Copa de Andalucía de Dos Hermanas de ciclismo en carretera, que ha puesto en evidencia la exclusión que tienen que vivir las mujeres participantes.

Una competición en la que las ciclistas que subieron al podio a recoger sus premios lo hicieron de espaldas como protesta a que la competición, o en este caso la Federación, incluyen a las mujeres, con independencia de su edad, en el mismo grupo que los hombres y no creando una carrera únicamente con corredores femeninos.

Una historia que se ha hecho pública en una carta emitida en redes sociales por Lidia Rueda Castillo, una de las protagonistas. «Lo que nos llevó a nuestra rebelión fue lo siguiente. Nos lanzaron a carrera con los Master 60 lo cuál siempre hacen… pero esta vez nos lanzaron al paso de los nuestros compañeros Master 50 a los cuales es más complicado seguirle el ritmo pero aún así dos compañeras y yo nos posicionamos en el pelotón», arrancaba la ciclista.

Esta unión dio como resultado que únicamente tres mujeres pudieran acabar la prueba, siendo las demás eliminadas. «En la primera vuelta varias compañeras se tuvieron que descolgar por el alto ritmo y la consecuencia que eso conlleva es que seas retirada de carrera si pasas el límite de tiempo que se estipule respecto al pelotón. Algunas no pudieron ni realizar dos vueltas cuando ya las retiraron, y son muchos madrugones, km en coche y horas de entrenamiento para llegar a la carrera y que sólo te dejen correr 13km y no te permitan finalizar tú carrera».

Esto hizo que las participantes decidieran dar la espalda a la fotografía en el momento de recoger los premios, a los que tuvieron que subir pese a ser eliminadas. «Sólo pedimos que las féminas tengamos nuestra propia manga, de ese modo todas tendrían las mismas oportunidades para finalizar su carrera, incluso creo que nuestra carrera sería más bonita y emocionante puesto que ahí demostraremos lo que valemos, sin ningún rebufo o rueda masculina, podríamos entrar a Sprint y no rodeadas de nuestros compañeros».

Pero esta decisión de protesta no fue respetada por todos y durante la recogida de premios las ciclistas tuvieron que soportar como varios presentes las abucheaban y recriminaban su actitud. «Allí, mientras nos abuchearon escuché algún ignorante decir: PUES NO QUEREIS IGUALDAD!!! Pues ahí la tenéis corriendo con los hombres… A ese caballero por calificarlo de alguna manera… le diría que si, es lo que queremos!! Queremos nuestra propia manga como la tienen nuestros compañeros!! Y le lanzaría una pregunta, ¿¿¿sí usted fuera Master 60, 50… y tuviera que correr con los Elite, que pasaría??? ¿¿Le podría seguir el ritmo??».

Una reacción que deja más claro que nunca que todavía queda mucho trabajo para acabar con la desigualdad en el deporte y que muestra la marginación que muchas deportistas tiene que sufrir. «Para todo hay soluciones o alternativas para intentar solucionar este problema, todo sería plan de sentarnos y que escuchen nuestras propuestas y que no queden en saco roto con escritos», finalizaba la ciclista.