Nadadora extrema

La deportista aseguró que la principal adversidad fue la altitud del lago, ubicado a 3.800 metros de altura.

La nadadora brasileña Patricia Farías se convirtió el jueves pasado en la primera mujer en cruzar a nado el lago Titicaca desde Bolivia hasta Perú. La deportista aseguró a Efe que su principal adversidad fue la altitud del lago, ubicado a 3.800 metros sobre el nivel del mar.

Farías explicó que con una buena preparación pudo soportar bien la falta de oxígeno en esta travesía de casi 20 Km.s entre Copacabana (Bolivia) y Yunguyo (Perú), que completó en cuatro horas y 40 minutos.

«Me costaba un poco respirar no solo por la altitud sino también por la baja temperatura del agua, que oscilaba entre 10 y 12 grados celsius», comentó.

«Fue un poco difícil también por las adversidades. Al principio el tiempo estaba un poco complicado, con lluvia y granizo. Luego salió un poco el sol, pero en los últimos cinco kilómetros había corrientes laterales y frontales que también lo hicieron complicado», narró.

La nadadora indicó que para adaptarse a la altitud viajó cinco días antes a La Paz, donde el primer día lo pasó sin hacer prácticamente nada y la segunda jornada solo caminando levemente para que su cuerpo no acusara ningún esfuerzo de más.

Farías afirmó que se animó a hacer esta travesía para emular a su compatriota Mauricio Giaxa, quien en 2014 fue la primera persona en cruzar a nado el Titicaca, el lago navegable más largo del mundo que sirve de frontera entre Perú y Bolivia.

Tanto Farías como Giaxa realizaron la travesía para alertar sobre la contaminación del lago, donde se vierten los desechos y residuos de las poblaciones que viven tanto en su orilla boliviana como peruana, además de para promover el deporte en la región.

Para completar el desafío, Farías contó con el apoyo de las autoridades locales de Copacabana y Yunguyo y de la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) de Yunguyo.

Farías afirmó que le gustaría hacer más travesías extremas como la del Titicaca, siempre y cuando sea «por causas nobles que valgan la pena».