En la carrera de 431 kilómetros, la británica ha batido a todos los participantes y ha pulverizado el récord en doce horas. Además, aprovechaba las pradas para sacarse leche para su bebé.

El 16 de enero, Jasmin Paris hizo historia al convertirse en la primera mujer en ganar la Spine Race, una de las carreras más duras del mundo, aventajando en más de 16 kilómetros al segundo lugar, el español Eugeni Roselló Solé. Paris competía con 136 corredores,125 de ellos hombres, pero ella se había preparado a fondo para lograr una victoria en la general, ese era su objetivo que ha conseguido cumplir en una encarnizada gesta. Los participantes han destacado de ella una soberbia estrategia y una fuerza mental, además de la física, excepcional.

Esta ultramaratón consiste en recorrer 431 kilómetros -desde Derbyshire, en el corazón de Inglaterra hasta la frontera con Escocia-. La corredora de 35 años ha pulverizado el récord anterior en 12 horas, recorriendo la distancia en sólo 83 horas, la mayor parte del tiempo de noche o apenas sin luz. Pero, además, Paris utilizaba algunas de las paradas de avituallamiento para sacarse leche para su bebé, una niña de 14 meses llamada Rowan. La deportista de 35 años pasó dos tercios del tiempo corriendo a oscuras, “lo cual agota tu energía mental”, confesó a Euronews, “porque uno no se detiene, es algo táctico. Cuanto más se duerme, más energía se tiene, pero a la vez más tiempo estás perdiendo. Así que tienes que estar muy pendiente. La inmensa mayoría del tiempo estás en zonas remotas, por lo que debes resolver todo por tu cuenta”.

En su dura y larga vigilia de casi tres días y medio -apenas durmió tres horas en todo el tiempo-, Paris ha reconocido que del esfuerzo y la falta de sueño llegó a tener alucinaciones, como animales, árboles que se estirabas o casas inexistentes. La corredora era consciente de estar superando sus límites, pero ya sabía que eso podía suceder y fue superando cada etapa. “Ha sido una experiencia de vida y me llevará un par de semanas recuperarme del esfuerzo”, ha explicado en Runner’s World. Su mayor incentivo para llegar a meta, asegura, era saber que su hija la estaba esperando allí. La foto de ambas juntas en la meta lo dice todo. Ahora, la pequeña, que por cierto era muy sociable e hizo migas con la gente de la organización, apenas quiere separarse de su madre que aprovechaba las paradas de avituallamiento para sacarse leche y evitar así una mastitis.

En realidad, Paris había programado que su hija estuviera destetada para la carrera, pero una enfermedad hizo que pospusiera la decisión y que al final se animara a participar en la Spine Race a pesar de todo. Su decisión fue la acertada. “Cada vez que la veo o leo algo sobre ella se me ponen todos los pelos de punta”, reconoce Mar Mas, presidenta y socia fundadora de la Asociación de Mujeres para el Deporte Profesional (AMDP ). Mas estuvo siguiendo fascinada la carrera de Jasmin Paris a través de su Facebook y de otras redes sociales. “La veías con su bebé pegado a ella en alguna de las paradas y era emocionante”, explica y señala la importancia de que las mujeres sigan rompiendo barreras en el deporte. “Estamos demostrando que podemos hacer todo igual que los hombres. Creo que mucha gente jamás se habría planteado hacer carreras como esta y sin embargo Paris, con una hija de 14 meses aún en período de lactancia, ha sido capaz de correr esta durísima carrera por primera vez y, encima, ganarla”.

Mujer todo terreno

Mas además destaca la importancia de ejemplos como el de Jasmin Paris, que ha ganado la carrera incluso teniéndose que sacar leche por estar en período de lactancia. “Hemos tenido muchos problemas con reglamentaciones de deportes porque hay madres deportistas que, cuando aún están dando el pecho, han sido penalizadas porque el juez o el arbitro han determinado que era una estrategia para perder diez minutos. A una tiradora, por ejemplo, le dijeron que si hubiera pedido tiempo para ir al baño sí, pero al pedirlo para sacarse la leche, le dijeron que no. El reglamento permite ir al baño, pero no evitar una mastitis”, señala. Para Mar Mas, además sería interesante comenzar a hacer competiciones mixtas de hombres y mujeres en los deportes en los que se pueda. “Fisiológicamente somos diferentes, pero se plantean retos atractivos. En tiro, por ejemplo, se podría ya que el peso de la escopeta y la pericia no debería suponer una diferencia. También sería interesante en fútbol”, apunta, “el problema es, ¿qué pasa si ganan las mujeres? ¿Están dispuestos a dejarnos el territorio deportivo para podernos batir? Nos queda camino por recorrer, tenemos que seguir peleando por la igualdad”.

Sin embargo y pese a los escollos, aunque apenas alcanzan un 15% de participación, las mujeres están consiguiendo llegar en los primeros puestos en carreras de gran dureza, como la Spine Race, que fueron pensadas en principio para los corredores más resistentes. “Precisamente por eso creo que las mujeres pueden lograrlo”, explica Silvia Cañadas López, de 49 años, psicóloga y miembro del Club de Atletismo Arroyo de la Miel de la provincia de Málaga. Corredora habitual de maratones y carreras de media y larga distancia, Cañadas López quedó en 2018 segunda de su categoría y cuarta en la española absoluta de la maratón de la capital malagueña. También el pasado año participó en la carrera de montaña 101 de Ronda, otro recorrido que destaca por su dureza. Ella entiende bien lo que es sufrir en mitad de la naturaleza en un reto que pasa en serlo contra el resto de participantes para convertirse en uno contra ti misma. “Ganarle a un hombre en carrera es físicamente muy difícil”, explica, “pero en estos recorridos de larga distancia lo que hace que las mujeres logren incluso ganar a los hombres es su fortaleza mental, su capacidad de sufrimiento y de superación que, bajo mi punto de vista, suele ser mayor en las mujeres”. La deportista malagueña también destaca que la corredora británica ha debido tener una preparación previa increíble. “Detrás de esos 431 kilómetros hay muchos kilómetros hechos con anterioridad”, asegura.

Lo cierto es que Jasmin Paris no es una recién llegada en la competición, sino una corredora que hasta 2016 fue hilando triunfos y batiendo récords. Sin embargo, el embarazo de su hija hizo que su carrera se detuviera y la relegó al olvido de los medios y de los patrocinadores. Ahora ha regresado por todo lo alto. Veterinaria de formación, en estos momentos Jasmin Paris se encuentra haciendo un doctorado en la Universidad de Edimburgo donde prepara una tesis sobre leucemia mieloide aguda. Tras la carrera, ella reconoce que no quiere pensar en nada más que en descansar, recuperarse y estar con su hija, aunque también asegura que tiene una tesis por acabar. Sin embargo, se espera que patrocinadores de todo el mundo se interesen por esta joven cuyo nombre se ha convertido en el de una leyenda: la de primera mujer que consiguió ganar la carrera más dura del mundo.

Fuente:  Woman.es