En su primera carrera de 100 Km. rompió el récord que conservaba Ann Trason, quien es considerada la más grande ultramaratonista de todos los tiempos.

Camille Herron no es una atleta ordinaria. Pero claro, ningún atleta promedio le daría 655 vueltas y media a una pista durante 24 horas y, al hacerlo, rompería dos récords mundiales.

“Caminé un par de vueltas mientras comía Teco Bell y bebía cerveza”.

Pero eso fue lo que hizo Herron a inicios del mes, cuando no solo corrió 262 Km. en 24 h sino que completó las primeras 100 millas (160,9 kilómetros) del Desert Solstice Invitational en 13.25.00 h.

El Desert Solstice Invitational es un evento de élite deportiva que se celebra en Arizona, Estados Unidos durante el solsticio de invierno.
Y, durante la carrera, Herron corrió ocho kilómetros más que el hombre que terminó en segundo lugar.
Los niveles de resistencia de Herron parecieran no tener límites.
Una corredora promedio quedaría en agonía si corriera un cuarto de la distancia que ella cubrió, pero Herron pareciera no sentir el dolor.

“Tuve siete fracturas por estrés cuando era joven pero no sabía que mis huesos estaban rotos“, cuenta la mujer, que celebró su cumpleaños número 37 el día de Navidad.

“No me parecía que el dolor fuera tan malo”,

“El salto de fe”
Hace 14 años, Herron, quien vive en Oklahoma, era una corredora recreacional que cubría 112 Km. a la semana.

Su ahora esposo, Conor, era el atleta “serio” en la relación. Pero en su primera carrera conjunta, ella llegó más lejos que él.

Con esto como motivación, su carrera deportiva despegó y ganó 21 maratones. Pero aún había energía en su tanque y necesitaba un nuevo desafío.

“Fue bastante aterrador pasar de un maratón a correr 100 kilómetros, más del doble de la distancia”.

“Pero sólo tenía que dar el salto de fe y creer que podía hacerlo. Bromeé que era como Billy Elliot haciendo ballet por primera vez, era este sentimiento maravilloso de pensar: ‘Yo creo que estoy hecha para hacer esto’. Simplemente se sentía increíble”.
“Encontré mi vocación en la vida después de dar este salto de fe y creer que lo podía hacer”.
Herron completó su primera carrera de 100 Km. en 2015 y, al hacerlo, rompió el récord que conservaba Ann Trason, quien es considerada “la más grande ultramaratonista de todos los tiempos”.

“Ese fue el ímpetu que me indicó que quizás debía continuar en esto”, señala.

La lucha contra el sueño
Herron corre entre cuatro y seis ultramaratones al año, pero 2018 fue el año en el que decidió empujar su cuerpo con una intensidad que no lo había hecho antes.

En la competencia Desert Solstice Invitational, 30 corredores pueden elegir entre correr 160,9 kilómetros, hacerlo sin parar durante 24 horas o hacer las dos cosas simultáneamente en una pista de 400 metros de una escuela secundaria de Phoenix.
Pero desde el momento en que Herron rompió el récord de los 100 Km. de Trason, se propuso romper otros récords mundiales y este evento, que se celebró el 8 y 9 diciembre, era su oportunidad.

“Era lo más lejos a lo que había llegado y me tuve que hacer la idea de hacerlo en 24 horas, lo que significaba correr de noche y solucionar otros problemas que no enfrentas cuando recorres distancias más cortas”, explica.

“Atraviesas un periodo en el que tu cuerpo quiere dormir. Me estaba aventurando en lo desconocido al hacer una carrera de 24 horas, pero, al mismo tiempo, era algo muy emocionante que nunca antes había hecho”.

Pese a incrementar las distancias que recorre, Herron todavía entrena como maratonista. Antes del Desert Solstice, su entrenamiento más largo había sido de 32,9 kilómetros.

“Para los primeros ultramaratones que hice, intenté alterar mi entrenamiento, procurando hacer sesiones más largas o cubriendo más kilómetros, pero eso me quebró, me cansó y me hizo tener un rendimiento bajo”, recuerda.

“Cuando regresé a la estructura del maratón, me sentí mejor y ahí fue cuando empecé a tener éxito. Obviamente no puedo hacer 260,7 kilómetros en sesiones de entrenamiento pero es maravilloso lo que tu cuerpo puede hacer el día de una carrera”.

Comida rápida
Cualquier corredor de larga distancia conoce el dolor de golpear esa pared de ladrillos invisible, pero cuando sacudió a Herron, todavía tenía seis horas más por correr. Ya había visto el sol ocultarse y estaba por verlo salir.
Tanto ella como su esposo tenían un plan de contingencia listo e incluía el menú de su restaurante de comida rápida favorito.

“Decidimos que si llegaba a ese punto, intentaría agarrar más sustancia”, indica. “De hecho, (mis ayudantes) fueron a Taco Bell y me compraron unos tacos dobles y cerveza”.

“Me sentí como un zombi, como si estuviera en medio de un trance. Era mi primera vez corriendo esa distancia. Por eso realmente no sabía lo que estaba experimentando, pero sentí como si mi mente se hubiera apoderado de mis piernas”.

Coca Cola y cerveza de jengibre, al igual que agua y bebidas deportivas, estuvieron en el menú durante la carrera, lo cual cambió de dirección cada cuatro horas para reducir el aburrimiento entre los corredores.

Bueno, no todos los corredores.
“Para mi sorpresa, no fue tan monótono”, cuenta Herron. “Estábamos rodeados de personas y había bastante drama en desarrollo, gente que se paraba y vomitaba, otros iban al baño”.

“Soy una persona feliz, todas las fotos de la carrera me muestran sonriendo. Adoro correr”.

Derrotando a los hombres
Tras usar tres pares de zapatos y quemar más de 10.000 calorías, Herron tuvo que ser ayudada antes de que se cayera de agotamiento cuando transcurrieron las 24 horas.
Tuvo que ser transportada en una silla de ruedas, y aun así seguía sonriendo.
Herron ganó la carrera con cierta comodidad. El segundo lugar lo conquistó Jacob Jackson, quien corrió 253,60 kilómetros.

“Fue la cosa más emocionante: triunfar en un campo masculino altamente competitivo. Me siento como si estuviera en la luna de que hubiera pasado”, le dijo la atleta a la BBC.

“Realmente se trató de la mente imponiéndose al cuerpo y siento que entre más lejos avancemos, más igualitario será en términos de la posibilidad de que las mujeres derroten a los hombres”.

“Siento que estoy compitiendo contra mí misma, pero al mismo tiempo, el hecho de estar corriendo contra todos estos hombres top, me empuja a subir la vara incluso más alto”.

En la agenda de Herron ya está el próximo reto: el Campeonato Mundial de 24 Horas y uno que quizás es más ambicioso: llevar el ultramaratón a los Juegos Olímpicos.

“Siento que las Olimpiadas son el próximo paso para que este deporte se vuelva más general y adquiera más respetado a nivel internacional”, señala.

“Los Ángeles organizará las Olimpiadas de 2028 y quien está a cargo de los Juegos puede escoger las nuevas disciplinas. Si pudiéramos potencialmente introducir un evento o quizás un evento de exhibición, me encantaría que más gente estuviera expuesta y mostraran lo que estamos haciendo porque es bastante increíble”.

“Tengo 36 años y para esa época tendré 46 años, pero como las mujeres ultramaratonistas están entrando en sus cincuentas, quizás yo estaré sólo al principio de mi carrera”, dijo antes de su cumpleaños