Ironman

La suiza ganó hace poco más de una semana el Ironman de Hawaii pulverizando el récord de la prueba y superando en la clasificación a 21 hombres

Tiene que ser difícil afrontar un Ironmann cuando solo dos minutos antes de arrancar la prueba te ha picado una medusa. Más, si estás en Hawaii y eres la gran favorita para ganar el triatlón más famoso del mundo por cuarta vez consecutiva. Esto es lo que le ocurrió el sábado 13 de octubre a Daniela Ryf (Solothurn, 1987). «Pensé en abandonar, tenía los brazos dormidos y creí que no podría ni terminar la natación», afirmó la suiza 8.26.18 h  más tarde cuando entró ganadora en la línea de meta.

Ese tiempo suponía mejorar el récord anterior, en sus propias manos desde 2016, nada más y nada menos que en veinte minutos. Se clasificó en el puesto 25 de la general, superando a 21 hombres. De hecho, la maratón final la corrió más rápido que Javier Gómez Noya, uno de los mejores triatletas de la historia. «Es una brutalidad», afirma con admiración Gurutze Frades, la triatleta vasca que participó en la prueba. Y le había picado una medusa…

Daniela descubrió el triatlón muy joven, en 1998. Tenía 11 años. En 2007 se convirtió en profesional y solo uno después participó en los Juegos Olímpicos de Pekín clasificándose en séptima posición. En 2010 llegó su primera victoria en una prueba disputada en Seúl. En los Juegos de Londres, su participación no fue tan exitosa. Un puesto 40 que no se repetiría. Especialmente desde 2014, año en el que su carrera despegó verdaderamente.

Fue entonces cuando dio el salto a la larga distancia. Los resultados fueron inmediatos. Se impuso en el Campeonato Mundial Ironman 70.3 (si un Ironman son 3,8 km de natación, 180 km de bici y 42 km a pie, este es exactamente la mitad). Sería la primera de sus cuatro victorias, algo que nadie más ha conseguido, ni hombre ni mujer. Y quedó segunda en Hawaii. La única vez, porque desde entonces solo ha conocido un puesto, el primero.

30 horas de entrenamiento a la semana
«Triunfar no significa ganarlo todo, sino hacerlo lo mejor posible en cada momento», repite como mantra una deportista que entrena 30 horas la semana y que tiene como aficiones la cocina, estudiar nutrición, compartir el tiempo con sus amigos y perderse en las idílicas montañas de su país.

La prueba en Kona empezaba pasadas las 6.30 horas de la mañana. Con los brazos ardiendo por las picaduras de la medusa, Daniela se lanzó al agua. Pensó en abandonar, pero no lo hizo. «Me acordé de que soy una campeona y no podía decepcionar a esos niños que estarían viéndome, ni a mi familia y seguidores». Completó los 3,8 kilómetros en 57:27, cuatro minutos peor que su marca del año pasado. Y nueve más lenta que la primera en salir del agua.

Fue en los 180 kilómetros sobre la bicicleta cuando su hazaña comenzó a tomar cuerpo. Ninguna mujer los había completado tan rápido: 4.26.01 h. «Los mejores de mi carrera», reconocería una mujer que suele entrenar con los profesionales masculinos que compiten en las Series Mundiales, la elite de este deporte.

Ya estaba en cabeza. Quedaba la maratón por delante. Lejos de pagar el esfuerzo, la completó en 2.57.00 h, dos más rápido que Gómez Noya. El mundo no daba crédito a lo que acababa de ver. «A diferencia de la prueba masculina, donde Lange batió el récord compitiendo ‘escondido’, Daniela lo hizo sola, dando la cara siempre. Tiene un nivel casi como el de los hombres», asegura admirada Frades, que lamenta que no se le haya dado tanta relevancia como a lo ocurrido en la prueba masculina.

Sin embargo, Daniela no parará aquí. Su entrenador, el autraliano Brett Sutton, uno de los grandes gurús de la disciplina, espera más. «Puede bajar 14 minutos su marca en Hawaii», afirma. «Seguro que le queda por hacer la carrera perfecta», corrobora Gurutze Frades. Lo que le faltaba a sus rivales

Fuente: El Correo