Desde este viernes 27, sábado 28 y lunes 30 a las 21 h en La botica del ángel

Ciudad Autónoma de Buenos Aires
La inmigración llegó a tierras argentinas y nos regaló las diversidades, ese abanico de diferencias que nos hizo más ricos. Crisol de razas, con sus modos de pensar, comer, vestir, hablar distinto al de los criollos originarios de esta parte del Sur de la América. Y se integraron, quedándose, un poco de este lado y otro poco del otro.

Y en ese modificarse, y modificar, ganaron y perdieron. Pero también sufrieron. Sobre todo, los sentimientos sufrieron. Del otro lado no solo quedaron las raíces, sino los afectos, ese amor “suspendido” en el tiempo y en el espacio: amor de hombre, amor de patria, amor de hijo, amor de hermano, Amor Desgarrado.

La distancia, como el viento, apaga los afectos pequeños, y enciende los grandes. Soledades, nostalgias, pasiones, esperanzas, se agigantan o se esfuman en aras del presente nuevo, como un viento que barre, que lima, que arrastra, que se vuelve huracán en el alma del emigrado.

En las dos fondas quedaron hombres incompletos, divididos por un océano y por circunstancias individuales. Tiempos de guerra física y mental, “partigiani”, partisanos, que en el campo de lucha peleaban por el Amor por la patria en Italia, y partisanos, “partigiani”, que luchaban en otro frente de lucha, en Argentina, el de vencer las dificultades del ser feliz, el desesperado deseo de Ser, en esta otra tierra que los abrazó, La Argentina.

Y que vivan los abrazos entre los que estaban y los que llegaron. Fue y seguirá siendo, un acto de hermandad universal donde las fronteras se pulverizan en ese abrazo.

Poesía, narración, ilustrado con algo de la música de los años 60, que fue en Argentina como un mito-símbolo de la italianidad, canciones que hablan del amor por el otro “suspendido” en ese espacio hecho de aguas de océanos, de extensiones de tierra y de vientos que agigantan o apagan.

Doménico Modugno, Gigliola Cinquetti, Nicola di Bari y Luigi Tenco, nos regalarán sus canciones en la voz de Michelangelo Tarditti.

De eso, y con eso, quiero hablarles.
¡Ojalá tenga el talento para lograr emocionarlos!

Michelangelo Tarditti
Sabemos que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra: que no basta vivir sobre él, sino para él; que allí donde no existe huella del esfuerzo humano, no hay patria, ni siquiera región, sino una tierra estéril, que tanto puede ser nuestra como de los buitres o de las águilas que sobre ella se ciernen.

Funciones: Viernes 27, sábado 28 y lunes 30 a las 21 h.
Bono contribución” 200 pesos
La botica del ángel – Luis Saenz Peña 543 – CABA