Una joven suiza que recorre América en bicicleta y con un gato, estuvo en La Pampa
Se trata de Stefania Cioldi, de 34 años quien comenzó su recorrido en Asia central y ya ha recorrido más de 6 países en bicicleta con la única compañía de “Dimitri”, su gato.

Winifreda, La Pampa
Stefanía se cansó de la rutina que llevaba en Suiza trabajando en su Doctorado de Geología y decidió viajar por el mundo a bordo de una bicicleta. No está sola, la acompaña Dimitri, su gato. Habla español porque su madre es Argentina y se exilió escapando de la última dictadura militar.

La historia comenzó cuando la joven quiso entrar a China con su gatito y desde la República le exigían vacunar a su mascota, situación que no se podía lograr porque era muy pequeño aún. Averiguó y en Argentina la recibían sin problemas con su bicicleta y Dimitri, su compañero de aventuras.

Llegó en un vuelo a Buenos Aires y de allí se subió a otro avión para llegar a Ushuaia. Su objetivo es recorrer Latinoamérica y llegar a Colombia en bicicleta. Pedalea entre 40 y 60 kilómetros por día quedándose el tiempo que desea en los lugares que le gustan. Recientemente estuvo en Winifreda quedando maravillada con el Vivero donde estuvo acampando.

La nativa suiza habla Inglés, italiano, alemán y domina muy bien el español. Habla español porque su mamá es Argentina. Emigró al país europeo a consecuencia de la última dictadura cívico militar que sufrió nuestro país. A partir de lo que pudo saber por la experiencia de su mamá calificó la dictadura como “un periodo terrible”.

Stefi se siente bienvenida en La Pampa y respecto del sur patagónico cuenta que la gente acá es más amable y predispuesta. Andar en bicicleta, según su percepción, llama mucho la atención de los argentinos, es decir, la gente a partir de verla a ella y a su gato solos en bicicleta se acercan a charlar y a ofrecerle ayuda. Está sorprendida de cómo conducen los argentinos (la respetan en su bici) porque le habían hecho muy malos comentarios sobre cómo lo hacían.

La ciclista viajera se lleva de Winifreda una anécdota muy divertida. Al llegar al pueblo la tarde del 3 de abril no había movimiento, era la hora de la siesta. La única señora con la que se cruzó le preguntó qué productos vendía, señalando su canasto en la bicicleta, ella le explicó que es la cama de Dimitri, su gatito asiático. Después quiso saldar la duda que le había planteado la vecina Winifredense, ¿Hay en Winifreda vendedores ambulantes? Sí. Seguro en el camino que tiene por delante Stefania tenga más anécdotas y coseche nuevos amigos, de Winifreda ya se lleva una.

Fuente y fotos: Infohuellas.com