¿En qué se parece la industria del submarinismo en aguas profundas y el arreglo de plantas petrolíferas al mundo de las bicicletas? Decir que en nada sería la respuesta más lógica, pero la cosa cambia cuando uno conoce a los creadores ‘Lavelle Bikes’. Estos ingenieros de Vigo (España), junto al empresario británico Paul Lavelle, han cambiado las grandes estaciones en alta mar por la ciudad para diseñar una ‘smartbike’ con la que quieren revolucionar el mercado.

“Con la crisis que vivió la industria petrolífera en 2015 y 2016, decidimos reinventarnos y buscar una alternativa partiendo de cero. Repensamos todo y, aprovechando nuestros conocimientos técnicos, nos lanzamos a crear ‘Lavelle Bikes’”, explica a Teknautas Pablo Iglesias, un gallego que a sus 25 años lleva el diseño mecánico de esta bicicleta inteligente. “Empezamos con un folio en blanco, y eso ha sido clave para tener este resultado”, comenta.

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Iglesias y el resto del equipo, tras tener que dejar su anterior industria de forma casi obligada, fijaron su nueva idea en Reino Unido (allí mantienen su sede central), y tomaron Vigo como enclave para el diseño y las pruebas del invento. Sí, se puede llamar invento porque, como dicen sus creadores, esta bicicleta es totalmente diferente a cualquier otra. Con los puntos buenos y los malos que esto conlleva.

Ronda los 5.500 euros, es eléctrica, cuenta con GPS, sistema antirrobo, monitoriza constantemente todo lo que ocurre, se conecta por Bluetooth o Wifi a tu móvil y tanto su motor (va hasta 60 Km/h) como los materiales con los que se ha hecho son más propios de la industria automovilística que de la ciclista. Y todo para llevar la bicicleta a un punto muy poco explotado. “A día de hoy nuestros rivales no tienen productos tan completos y sabemos que eso es bueno, pero también entendemos que al principio cueste entender un poco cómo funciona”, explica Iglesias. “Nosotros pensamos que damos un producto muy especial, personalizado y versátil”, explica.

Confiados en el potencial de su idea, y también de las dificultades que pueden encontrar para colocar una bicicleta tan exclusiva e innovadora en un sector en el que estos productos conectados aún no han calado demasiado, han lanzado un crowdfunding con el que quieren dar el empuje definitivo que acerque su proyecto al éxito. Eso sí, no es un sistema de micromecenazgo cualquiera sino que lo han lanzado en Seedrs, una plataforma de ‘Equity Crowdfunding’ que no busca mecenas, sino inversores. “No es el sistema clásico, sino que está pensado para gente que quiera hacerse con una participación de la empresa”, comentan desde la compañía.

De momento, Lavelle Bikes lleva recolectados más de 140.000 euros, lo que supone un 42% de su objetivo, que está en los 338.000. Por otro lado, la bicicleta ya está hecha, e incluso tanto en su ‘web’ como en la pequeña tienda que tienen en Vigo ya puedes reservar tu producto personalizado (se comercializará en los próximos meses), comprar otro tipo de bicis y hasta accesorios, por lo que esta campaña de micromecenazgo supone más un apoyo al proyecto que otra cosa.

Creada con materiales propios de la Formula 1, como la fibra de carbono, y con motores que no envidian al de muchas motos, la bicicleta está pensada principalmente para la ciudad, sin olvidar, según sus creadores, el aspecto deportivo de este medio de transporte. “Desde el primer momento queríamos crear un producto que se ajustase al máximo al usuario y que le permitiese hacer todo lo que quisiera con su bicicleta”, explica Iglesias. El cambio es automático y el mantenimiento que necesita es prácticamente nulo.

Así, destaca la ergonomía del cuadro que permite al ciclista poder parar en semáforos o pasos de cebra sin tener que bajarse del sillín, el programa antirrobo que te ofrece la posibilidad de saber en todo momento dónde está, y te avisa de si se mueve sin tu permiso, y el sistema que permite desactivar el motor sin afectar al funcionamiento al vehículo. Eso sí, el peso, unos 20 kilos con la batería, hay que tenerlo en cuenta, al igual que la autonomía de unos 100 kilómetros que ofrece. “Sabemos que es algo que puede empezar pareciendo algo extraño, pero la experiencia de uso es algo único, no hay nada en el mercado que lo iguale”, comenta el ingeniero.

Él, junto a sus compañeros, la ha probado por la geografía gallega y asegura que tanto en zonas pobladas como en lugares más alejados ofrece unas prestaciones geniales. “Tiene hasta un programa que te ofrece las mejores rutas para ir de un punto a otro por si quieres ahorrar batería o hacer menos ejercicio”, explica.

Fuente: El Confidencial de España